CAPÍTULO 2 – DEL NACIMIENTO A 3 MESES

Criar a un bebé, especialmente por primera vez, es emocionante y desafiante.
Este es un período para desarrollar los lazos que durarán toda la vida, proporcionando al niño los recursos internos para desarrollar la autoestima y la capacidad de relacionarse positivamente con los demás.
También es el momento para que los padres empiecen a descubrir quién es realmente esta nueva persona. Cada niño es único y es esencial que los padres aprendan a comprender, respetar, apoyar y alentar las características y habilidades únicas de su hijo.

Los primeros días con su bebé recién nacido se enmarcarán en una definición integral: una mezcla borrosa de alimentación, sueño, cambio de pañales y respuesta a una amplia gama de lamentos y llantos.
La buena noticia es que, en unas pocas semanas, su bebé comenzará a prestar más atención a su voz, cara y tacto.
Tenga en cuenta que al mes, su bebé no puede concentrarse a más de 8 a 12 pulgadas de distancia. Sin embargo, su sentido del oído está completamente desarrollado y podría recurrir a sonidos familiares, como su voz.
Puede levantar la cabeza brevemente y girarla hacia un lado cuando está boca abajo, pero cuando está erguido, la cabeza y el cuello aún necesitan apoyo. Y mientras sus brazos se mueven bruscamente, puede acercarse las manos a la boca.
Su papel en un mes gira principalmente en torno a varios aspectos. Estos son:

Conocer a su bebé: abrácelo, hable con él y aprenda cómo señala cuando tiene hambre o tiene sueño. Ten cuidado y responde. ¡Siempre!
Tiempo de barriga: dele tiempo de barriga desde el principio cuando esté despierto para que pueda fortalecer sus músculos en desarrollo. Anímalo a mirar y alcanzar sus juguetes.
Tiempo afuera: asegúrate de que tenga suficiente. Salga a caminar con su bebé y llévelo al parque o al parque infantil. Disfrutará estar al aire libre y cerca de otros niños mientras se relaja con usted.
Contacto visual: Acércate y haz contacto visual con tu bebé cuando le hables, cantes o leas.
Juegos simples: juega juegos simples cuando está alerta y de buen humor, como imitar sus sonidos.
Aprendizaje de señales: aprenda las señales de que tuvo suficiente juego y que necesita algo de tiempo libre.

A esta edad, un bebé cena exclusivamente con leche materna, fórmula o una combinación de ambos, y exhibe una capacidad natural para enraizar, chupar, tragar y morder. Instintivamente empuja la mayoría de los sólidos fuera de su boca usando su lengua.
Para poner a su bebé en un horario de alimentación, ya sea que esté amamantando o con biberón, su bebé necesita tiempo para adaptarse a su propio ritmo de alimentación.
La flexibilidad será clave para el éxito de su alimentación durante los primeros meses, pero hay algunas cosas que puede hacer para ayudar a su bebé a pasar a un horario de alimentación.
Los recién nacidos necesitan comer cada dos horas más o menos, y la alimentación a demanda está justificada durante el primer mes de vida. Algunos recién nacidos tardan más en comer, mientras que otros se alimentan por períodos más cortos con mayor frecuencia.
A medida que su bebé crezca, naturalmente comerá de manera más eficiente y podrá consumir grandes cantidades a la vez. Solo asegúrate de que no sea demasiado.
Por lo general, alrededor de las 4 semanas de edad, su bebé puede espaciar cómodamente sus comidas cada tres horas más o menos. Puedes alentarlo asegurándote de que esté lleno al final de cada comida, pero eructando bien y no dejándolo dormir en medio de la alimentación.
Haz tu mejor esfuerzo para planificar la alimentación de manera consistente. Por ejemplo, no programe un viaje al supermercado a la hora habitual de alimentación. Tenga en cuenta que incluso una vez que su bebé comience a desarrollar un horario, es muy importante seguir sus señales de hambre en lugar de hacer que se mantenga en un horario establecido. Los bebés pueden necesitar
para alimentarse durante más tiempo, o con mayor frecuencia, cuando atraviesan un período de crecimiento acelerado.
Con respecto al sueño, los recién nacidos duermen mucho, generalmente hasta 17 horas al día, pero la mayoría de los bebés no permanecen dormidos durante más de dos a cuatro horas a la vez, de día o de noche, durante las primeras semanas de vida.
Por esta razón, su bebé dormirá mucho, pero sus patrones de sueño serán muy irregulares. Como nuevo padre, probablemente te levantarás varias veces durante la noche para cambiarlo, alimentarlo y calmarlo.
Los ciclos de sueño de los bebés son más cortos que los de los adultos, y los bebés pasan más tiempo en un sueño de movimiento ocular rápido (REM), que se cree que es necesario para el desarrollo extraordinario que ocurre en su cerebro.
Para establecer buenos hábitos de sueño del bebé, puede seguir algunos de estos consejos:

Déle a su bebé la oportunidad de tomar una siesta con frecuencia: durante las primeras seis u ocho semanas, la mayoría de los bebés no pueden permanecer despiertos por más de dos horas seguidas. Si espera más tiempo para acostar a su bebé, es posible que ya esté cansado y tenga problemas para conciliar el sueño.
Diferenciación diurna y nocturna: una vez que su bebé tenga aproximadamente 2 semanas de edad, puede comenzar a enseñarle a distinguir entre el día y la noche.
Cuando esté alerta y despierto durante el día, interactúa y juega con él tanto como puedas, y mantén la casa y su habitación luminosa y brillante.

Por la noche, no juegues con él cuando se despierte. Mantenga las luces y el nivel de ruido bajos, y no pase demasiado tiempo hablando con él. Descubrirá que la noche es para dormir.
Busque señales de que su bebé está cansado: ¿se está frotando los ojos, tirando de la oreja o está más inquieto de lo normal? Si observa estos, o cualquier otro signo de somnolencia, intente acostarlo. Pronto comenzará a «sentir» los ritmos y patrones diarios de su bebé, y sabrá instintivamente cuándo está listo para la siesta.
Acueste a su bebé somnoliento pero despierto: cuando tenga entre 6 y 8 semanas de edad, puede comenzar a darle a su bebé la oportunidad de quedarse dormido solo. Para hacer esto, debes abatirlo cuando esté somnoliento pero despierto. No lo balancee ni le dé de mamar para que duerma: los bebés están aprendiendo sus hábitos de sueño, y si hace esto, no se sorprenda si su bebé se apegará al hábito.

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